STUDIO GHIBLI


Studio Ghibli se fundó en 1985, de la mano del galardonado y reputado Hayao Miyazaki, junto a su colega Isao Takahata (director de series clásicas de Toei Animación como Heidi y Marco). Desde que iniciaron su trayectoria conjunta bajo el sello de Ghibli, las películas de Miyazaki y Takahata se han hecho un hueco en los corazones del público japonés, de grandes y pequeños por igual. A nivel internacional, las producciones de Studio Ghibli son las películas de animación más reputadas por la crítica y respetadas en el sector. No en vano El viaje de Chihiro ha sido la primera película de animación japonesa en ganar un Oscar y el Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín.


Historia

El nombre del estudio, Ghibli, proviene del término con el cual los italianos denominaban a sus aviones de exploración del Sáhara durante la Segunda Guerra Mundial. Se dice que sus fundadores quisieron usar este nombre, cuyo significado es “viento cálido soplando a través del Sáhara, para dar a entender que traían nuevos aires al mundo de la animación japonesa.

El estudio Ghibli fue fundado en 1985, a pesar de que se puede decir que sus orígenes datan de 1983, por el aclamado director Hayao Miyazaki (宮崎 駿), conocido director de películas animadas tanto fuera como dentro de su país, y su mentor Isao Takahata.



La primera película de Ghibli

Se puede decir que el comienzo de Ghibli fue en 1983. Ese año tanto Miyazaki como Takahata buscaban la oportunidad de encargarse de una gran película. La productora y revista Tokuma Shoten, que en esa época publicaba el manga ‘Nausicaä del Valle del Viento‘ (Kaze no tani no Naushika, 1984) ofreció a Miyazaki llevarla a la gran pantalla. A pesar de su reticencia en un principio, Miyazaki accedió a la propuesta con la condición de que Takata le acompañase en el proyecto como productor.

La película fue todo un éxito, se estrenó en 1984 y supuso un cambio de sentido en la obra de Miyazaki el cual, además de dirigir, se encargó del argumento, guión y story board. Gracias a la espectacular acogida, Miyazaki y Takahata convencen a Yasuyoshi Tokuma, un magnate del mundo editorial, para que colabore con ellos. En 1985 nacen oficialmente los estudios Ghibli.

Desde entonces estos estudios se han centrado en la creación de películas animadas de gran calidad, abriéndose un hueco tanto en la industria japonesa, donde predominan los OVAs y los animes, como a nivel mundial, cediendo los derechos de video y distribución a la multinacional Disney de películas como ‘La Princesa Mononoke‘ (もののけ姫 Mononoke Hime, 1997) y ‘El Viaje de Chihiro‘ (Sen to Chihiro no Kamikakushi, 2001).


Los Comienzos

Hayao Miyazaki nació en 1941 en Tokio. De joven solía dibujar, aunque como pasatiempo. Del cine animado, más que Disney o la animación japonesa de entonces, lo marcaron obras como "El rey y el pájaro" (Paul Grimault, Francia, 1948) "La reina de las nieves" (Atamanov, Rusia, 1957) y los hermanos Fleischer. Estudió ciencias políticas y economía. Tras graduarse, ingresó en 1963 al estudio de animación Toei, y trabajó como auxiliar de dibujo, mayormente para series de TV. Allí conoció a Takahata.

Isao Takahata, 6 años mayor, ya llevaba algunos años en el estudio, en roles de mayor relevancia. En 1964 Miyazaki encabezó un movimiento sindical en el estudio, secundado por Takahata. Allí se cimentó la amistad de los futuros creadores de Ghibli; también allí Miyazaki conoció a su futura esposa, con quien se casó al año siguiente.

En 1965 Takahata tuvo su primer oportunidad de dirigir un largometraje: Las aventuras de Horus, Príncipe del Sol (o "Hols, Prince of the Sun", o "Taiyou no Ouji Horusu no Daibouken"). Miyazaki tuvo un rol importante como animador y aportador de ideas. La concepción de Takahata y su equipo fue, en el aspecto estético y argumental, muy innovadora y ambiciosa; y por lo mismo, su realización fue muy accidentada.

La película logró terminarse, a duras penas, a fines 1968 (el plan original del proyecto era de ocho meses). Recibió muy buenas críticas, pero fue un fracaso de público, siendo sacada de cartel a los diez días. Un triunfo artístico, pero un desastre económico para el estudio. Takahata y Miyazaki abadonaron el estudio Toei en 1971.


Inicios de Ghibli

La dupla Miyazaki-Takahata tuvo un breve paso (1971-1974) por los estudios A-Pro. Allí Miyazaki dirigió algunos capitulos de la serie de TV Lupin III, sobre un personaje conocido, que revisitaría años más tarde para su primera película. Tras un frustrado intento de filmar un largometraje (Pippi Longstockings; Miyazaki viajó a Suecia para conseguir los derechos, sin éxito; las ciudades europeas, sin embargo, parecen haber sido siempre una fuente de inspiración para él), idea, escribe y dibuja la película "Panda Kopanda" (1972), que dirige Takahata. Tendrá su secuela en 1973. Obra menor, breve y muy infantil, tiene sin embargo su encanto, fuertemente personal, y anticipa claramente la que sería una de las obras cumbres de Miyazaki: "Mi vecino Totoro".

En 1973 pasan al Nippon Estudio (en rigor, su filial Zuiyo Pictures), para trabajar en lo que sería una página importante de la animación: la "World Masterpiece Theater" (WMT), una serie de TV, una por año, sobre clásicos de la literatura infantil. A Takahata y Miyazaki les toca Heidi, la niña de los Alpes; 52 episodios, emitidos durante 1974. Takahata dirige, Miyazaki hace de todo un poco; sobre todo la escenografía, para lo cual viaja a Suiza a tomar notas. La serie es un éxito, aun fuera de Japón (Argentina incluida). Y si hoy la vemos como una obra relativamente infantil, su concepción era revolucionaria, y en ella asoman muchas de las virtudes de Takahata y Miyazaki: una animación naturalista, sensual, contemplativa, en la temática, en los gestos y en los escenarios. Antes de Heidi, se creía que una serie de animé requería acción ruidosa y fantasía (futurista, en lo posible) para gustar.

En 1979 Takahata dirige "Ana, de Tejas Verdes", su última serie en la WMT; probablemente superando la calidad de Heidi y Marco. Miyazaki coopera en los primeros capítulos.

Pero luego se dedica a la dirección de "Lupin III, El castillo de Cagliostro". Es su primer largometraje, aunque algunos dudamos en considerarlo enteramente suyo, puesto que el personaje (el ladrón simpático, de larga data en las series de TV) le es ajeno. La película es bien recibida, de todos modos, y muchos amantes del género la consideran "de culto".


Época post-Ghibli

Nausicaa del valle del viento se estrena en 1984 y supera las expectativas. Marca un antes y un después en la obra de Miyazaki. Sin ser un gran éxito financiero (los costos de producción de los largometrajes de anime son muy altos), alcanzan para que Miyazaki y Takahata se animen a fundar un estudio propio: es el nacimiento del estudio Ghibli.

Nausicaa también marca la aparición de dos amigos de Miyazaki, que tendrán un papel fundamental en Ghibli: el entonces poco conocido Joe Hisaishi, que en adelante pondrá música a todas las películas de Miyazaki, y Toshio Suzuki, que será productor general y presidente de Ghibli hasta hoy.

Laputa, castillo en el cielo (1986) es una película de acción, con una paleta colorida y cálida, que marca progresos en la animación y la música. Se afirman los elementos característicos de Miyazaki: escenas de vuelo, escenarios deslumbrantes, una pareja de protagonistas (recuerdan a Conan y Lana, de la serie de 1978) con un carácter femenino típicamente enérgico y sensible.

En 1988 se estrenan simultáneamente La tumba de las luciérnagas, de Takahata, y Mi vecino Totoro, de Miyazaki.

La primera se ha convertido en la película más célebre de Takahata; una historia trágica de dos huérfanos a fines de la segunda guerra mundial, animada con realismo y delicadeza. Totoro, por su lado, en su sencillez idílica es quizás la obra más feliz de Miyazaki, la preferida por los niños y por muchos adultos (yo entre ellos); una cumbre de perfección en su línea que además proveería al estudio de su logo característico... y de una impensada fuente de ingresos por el merchandising...

Ghibli trató de buscar talentos jóvenes con vistas a continuar en el futuro la obra de Miyazaki y Takahata; por distintos motivos, la cosa no viene fácil.

En 1993 asignaron a Tomomi Mochizuki la dirección de "Ocean waves (Puedo escuchar el mar)" una película para TV. Si el proyecto fue un fracaso en términos económicos-empresariales (insumió mucho más dinero y tiempo del planeado, casi como una película para cine), el resultado artístico fue muy bueno. La película, realista, sobre un triángulo de adolescentes, está bien lograda, con un buen gusto en la concepción y la realización digna de Ghibli; merece ser más conocida.

Con Pom-poko (1994) Takahata aborda una temática ecologista y folklórica, con una animación estupenda y un efectiva resolución argumental. No resulta del todo lograda, sin embargo, tal vez por el protagonismo animal rasgo infrecuente en Ghibli.

El prestigio del estudio Ghibli ya está para entonces bien establecido. En 1996 Disney acuerda con Tokuma la distribución de todas las obras de Ghibli en el mundo occidental (exceptuando "La tumba de las luciérnagas" y "Ocean waves").

En 1997 Miyazaki idea, dibuja y dirige lo que, según las apariencias, sería su canto de cisne. Princesa Mononoke, ambientada en el medioevo japonés, épica, ambiciosa, ecologista. y muy imaginativa. Fue la película más vista en la historia del cine de Japón, en su momento. Miyazaki anuncia su retiro -por suerte, no definitivo- en 1998.

A su vez, Mis vecinos los Yamada (1999) acaso sea el canto de cisne de Takahata. Si es así, repite el resultado de su primer película (Horus): un gran éxito de crítica y un gran fracaso de público, de duras consecuencias para el estudio. Basada en una tira de historietas, de un humorismo familiar constumbrista y episódico, lo más sorprendente (y tal vez lo que motivó el desinterés del público ghibliano) es el estilo de dibujo, de una engañosa simplicidad, con líneas difuminadas y colores pastel, lejos de la estética tradicional de Ghibli (y del anime).

"Ghiblies" (2000) es un corto de veinte minutos, delirante, experimental y desparejo, sobre el propio estudio Ghibli. Dirigido por Yoshiyuki Momose, para un especial de TV; en 2002 tendrá una secuela :"Ghiblies 2".

Miyazaki volvió con "El viaje de Chihiro" (2001), película muy original y rica, sobre un guión propio, un éxito que superó a Mononoke, y que, por primera vez, tuvo repercusión masiva en el exterior. Ganó el Oscar a la mejor animación. Es, en mi apreciación, la obra cumbre de Miyazaki, junto con "Totoro".

"El castillo errante de Howl" (2004), (o "El increíble castillo vagabundo") sobre un libro de Diana Wynne Jones, empezó dirigida por Mamoru Hosoda, pero ante su defección Miyazaki tomó las riendas. No fue tan bien recibida por los críticos como "Chihiro", por su argumento algo enmarañado. Pero su belleza visual es abrumadora, y los "toques Miyazaki" se hacen notar.

"Cuentos de Derramar" (2006), sobre un libro de Ursula Leguen, marcó el debut del hijo de Miyazaki, Goro. Algo por debajo de los estándares Ghibli.

En 2006 Ghibli estrenó la conflictiva ‘Cuentos de Terramar’, basada igualmente en la famosa saga de novelas de Ursula K. Le Guin y que trataba la historia de un país imaginario, Terramar, en el que el archimago Gavilán, en busca de respuestas a los extraños sucesos del lugar, se encuentra en su camino con el príncipe Arren, que huye atormentado por su pasado. El film había mantenido una tensión notable durante su producción ya que para dirigirlo se designó a Goro Miyazaki, hijo de Hayao, sin ninguna experiencia en el mundo de la animación. Esto enojó bastante a su padre, que se desentendió completamente del proyecto y que, dicho sea de paso, no pasará a la historia entre lo mejor del estudio, no por su calidad en la animación y su magnífica banda sonora, sino por un guión desestructurado y una dirección que notó en exceso la inexperiencia de su responsable.




Para 2008 llegó ‘Ponyo en el acantilado’, el regreso de Hayao Miyazaki 4 años después de su última película. Una historia infantil y sencilla en la que Sosuke, un niño de 5 años, conocía a Ponyo, una niña-pez que quería a toda costa ser humana. El film destacó sobre todo por su realización completamente artesanal y a mano por expreso deseo de Miyazaki, lo que dio como resultado una pieza artística muy apreciable. El éxito volvió a acompañarle y la crítica, también.

En estos últimos tiempos, con los dos fundadores y sustentos del estudio ya superando los 70 años de edad, se ha intensificado la búsqueda de sucesores a las puertas de su retirada definitiva del mundo de la animación. Hayao Miyazaki por su parte, no solo ha tomado parte activa con sus propias películas (que siempre suponen una inyección económica muy importante para el sustento de Studio Ghibli) sino que lo ha hecho aportando su experiencia a las películas de los directores novatos que se han lanzado últimamente, en un plan de viabilidad que tienen muy estudiado en la empresa para asegurar un futuro y una continuidad en cuanto a estilo y calidad.

‘Arrietty y el mundo de los diminutos’ (2010), basada en el conocido libro ‘The Borrowers’ de Mary Norton, pone de manifiesto el choque de dos mundos: el de los humanos y el de una familia de seres diminutos que habitan en el subsuelo de su casa. Este film supuso el debut como director del joven animador Hiromasa Yonebayashi, formado en el propio Studio Ghibli. Para ello, Miyazaki dispuso el guión y ciertas directrices, dando como resultado una película consistente y que da bastantes esperanzas sobre el futuro, tras las dudas de anteriores intentos. Además, la taquilla respondió de manera más que notable al lograr cifras que se acercaron a la de las películas del maestro Miyazaki, algo impensable hace unos años.




2011 trajo consigo lo último de Ghibli estrenado hasta hoy, ‘Kokuriko-zaka Kara (Desde la colina de las amapolas)’, aún sin distribución en España. Esta vez se volvía al costumbrismo situando el argumento en el Japón de 1963, antes de los Juegos Olímpicos de Tokyo, un periodo optimista y de revolución estudiantil en el que se tejen relaciones complicadas entre los jóvenes protagonistas. Segunda experiencia para Goro Miyazaki que, esta vez sí, contó con la inestimable ayuda de su padre en el guión y en algunas pautas básicas, una vez hechas las paces entre ambos. Y lo cierto es que el resultado es notable y una evolución que a los que nos gusta Studio Ghibli nos hace albergar buenas perspectivas en Goro tras el pequeño fiasco de ‘Cuentos de Terramar’

Yoshiyuki Momose, figura emblemática de los procesos de animación de Studio Ghibli desde finales de los 80, por su parte, ha sido el encargado de supervisar y dirigir todas las secuencias animadas de ‘Ni no Kuni: La ira de la bruja blanca’ con el mismo espíritu con el que nacen las películas que han consagrado al estudio japonés a lo largo de su historia. Él mismo resume con facilidad la impresión que tenemos la mayoría de los que ya hemos disfrutado de la experiencia del videojuego: “nos adentramos en una película animada y jugamos en ella”. El sello de Ghibli, que no es tanto de guión o espíritu temático (obra en este caso de Akihiro Hino, de Level-5), está presente en el cuidado de los diseños y la música orquestal de Joe Hisaishi (colaborador habitual del estudio), así como en la majestuosidad de la ambientación y el aprecio por el detalle. Todos estos elementos han sido fundamentales para que Level-5 apreciara la calidez que la presencia de Studio Ghibli ha aportado a ‘Ni no Kuni’ mientras que, al mismo tiempo, las dos empresas se han contagiado mutuamente de la pasión por un cuidadoso trabajo que ha dado sus frutos.

Una de las últimas películas del estudio, El viento se levanta, estrenado en julio de 2013 en Japón y presentada en el Festival de Venecia, es considerada por algunos críticos como una advertencia contra el anuncio del primer ministro conservador, Shinzo Abe, sobre una posible revisión de la Constitución pacifista de su país.




Basada en una novela del escritor Tatsuo Hori, la película cuenta la historia del joven ingeniero aeronáutico Jiro Horikoshi, responsable del modelo del mítico avión "Zero sen" utilizado por el Ejercito nipón entre 1940 y 1945. Además, destacar que es la primera película del Studio Ghibli realizada basándose en una historia y personajes reales.

El Studio Ghibli, responsable de clásicos del cine de animación como Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro o La princesa Mononoke, hará una "breve pausa" para reflexionar sobre su futuro inmediato en la industria. Así lo ha confirmado Toshio Suzuki, uno de sus fundadores, en un programa de la televisión japonesa. Suzuki reconoce que el estudio de animación japonés está experimentando grandes cambios en los últimos tiempos, sobre todo después de la jubilación en 2013 de Hayao Miyazaki, también fundador del estudio y director de sus cintas más relevantes. "Sobre qué hacer con el futuro de Studio Ghibli, es imposible de seguir produciendo (películas) para siempre", dijo Suzuki. "Sin embargo, ahora vamos a hacer una breve pausa para considerar hacia dónde queremos ir", añadió. Suzuki aparca de esta forma los rumores que surgieron el pasado domingo respecto al cierre definitivo de la empresa. Y es que tras el adiós de Miyazaki muchos han cuestionado la capacidad de la compañía para producir nuevos éxitos.


Museo Ghibli

El Museo Ghibli es un museo comercial que exhibe los trabajos de anime hechos por el Estudio Ghibli. Fue inaugurado en 2001. El museo está ubicado en Mitaka,Japón, al oeste de Tokio.

El museo está a unos 20 minutos de la estación Mitaka. Al salir de la estación se pueden ver letreros que indican de donde salen los buses en dirección al museo. Si se desea, se puede ir caminado, es un poco más de un kilómetro que se puede recorrer a lo largo de un río. La dirección exacta es 1-1-83 Shimorenjaku, Mitaka-shi, Tokio 181-0013.


Admisión

El museo opera de las 10:00 a las 18:00 de miércoles a lunes y por razones de manutención anual, también está cerrado durante el periodo de año nuevo. El precio de las entradas varia según la edad:

Adultos y estudiantes universitarios mayores de 19 años = ¥ 1.000
Niños entre 13 y 18 años = ¥ 700
Niños entre 7 y 12 años = ¥ 400
Niños entre 4 y 6 años = ¥ 100
Niños menores de 4 años = Gratis

Es muy importante recordar que no se venden boletos de entrada en la ventanilla. Para poder entrar al museo, las entradas se debe de comprar con anticipación. Los boletos de entrada se reservan con una fecha exacta para la visita. El museo ha hecho posible que se puedan reservar desde otro países en Asia, Europa, Norteamérica y Australia.


Atracciones

Las principales zonas en las que se divide son:

Cine Saturno
Exhibiciones permanentes
Exhibiciones extraordinarias
Sala del Gato-bús
Terraza superior con la réplica a tamaño real del robot de ‘El Castillo en el Cielo’, el guardián del museo.
Tienda “Mamma Aiuto”
Cafetería “Sombrero de Paja”
Les dejo mis 3 películas favoritas de Ghibli para que las vean:


El Viaje de Chihiro





El castillo errante de Howl/El increible castillo vagabundo



La princesa Mononoke